El tipo, que había ido a misa temprano, que se había confesado con un curita que bostezaba a repetición y luchaba porque no se le cerraran los ojos de sueño, que salió de la parroquia dejando caer un par de monedas en el gorro del mendigo turno mañana, que subió a su auto con vidrios polarizados y condujo sin brújula por las calles de una Buenos Aires desierta, que metió el auto en la cochera de
Y la crónica dice "empezaría" porque así sucedió, lo encontraron por partes y a distintas horas del día e incluso del siguiente, fragmentos de ropa, cuerpo y papeles, y entre estos últimos una nota que el juez de turno leyó como al descuido y que decidió tirar a un canasto: "Si no hubiera sido por ese curita hijo de puta que me bostezaba en la cara".
En ‘Tierra de nadie’, terreno del mejor thriller
Hace 2 días
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