
Habrá, en 2011, quien comience a escribir. Y quien ponga el punto final a su última página.
Habrá lectores ¿los habrá? que pretendan comprenderlo todo desde el primer párrafo y exijan que lo que lean sea divertido, liviano como un trago al atardecer, sencillo y fresco.
Y habrá lectores que reescribirán aquello que están leyendo, que discutirán en silencio con el autor, que desearán haber escrito lo que leen y que sentirán algo de pena cuando lleguen al final. A ese mismo punto final, tal vez, que puso el autor a su última obra.
Con la pretensión, tan de nosotros, los escritores y los lectores reescritores, de que la vida nos pertenece.
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