jueves, diciembre 31, 2009

martes, diciembre 29, 2009

UN LUCHADOR

D Di Pascuale, junto a Perón

Treinta y tres años después de su asesinato por la dictadura militar, los restos de Jorge Di Pascuale, identificados por el equipo argentino de antropología forense, fueron velados en el sindicato de empleados de farmacia, desde donde Di Pascuale se proyectó a una lucha sindical y política ejemplar.
No usaba armas, no había elegido la violencia sino el duro trabajo de colaborar desde abajo en la organización popular. Formó parte de la junta coordinadora de la heroica CGT de los Argentinos, junto a Raimundo Ongaro y Agustín Tosco. Creía en la lucha política y social, en la posibilidad de un país menos injusto, con una clase trabajadora organizada y un estado que diera respuesta a los reclamos de la sociedad en su conjunto, donde -como rezaba el eslogan peronista difundido durante mi infancia- "los únicos privilegiados fueran los niños".
Hoy, cuando el peronismo parece encarnarse en la narcoastucia de Duhalde, el oportunismo de los Kirchner o el feudalismo informatizado de los Rodríguez Saá, recordar a dirigentes de la talla de Di Pascuale nos reconcilia con aquella esperanza y alivia las heridas de la actual decepción.

lunes, diciembre 28, 2009

EL FUTURO, ACÁ A LA VUELTA


Entramos en la segunda década del mítico -para los jovatos- siglo XXI. Cuando yo era pibe, la imaginación no alcanzaba para imaginarnos otro siglo. Hablar de 1984 era el negrísimo futuro de George Orwell, los cuentos de Bradbury -¡qué cuento, "La pradera"!-, autos que circularían por el aire -¿cómo se las habrían arreglado entonces nuestros piqueteros?, gente enfundada en trajes brillantes, cápsulas en vez de bifes de chorizo, sexo que hoy llamaríamos virtual -con bellísimas mujeres inalcanzables. Algo, o mucho, o bastante, de eso ha sucedido y antes de cruzar la barrera que el jueves a medianoche cruzaremos. ¿Qué es el futuro, entonces? Si somos soñados por alguien y ese alguien es nuestro sueño, ¿qué queda para el despertar?

lunes, diciembre 21, 2009

www.elarboldelvaticano.blogspot.com
Zona de ficciones.

AMIGOS

¿Cuánto nos pesa la amistad? De pronto la vida, esa entelequia a la que nos aferramos, nos obliga a desprendernos de un amigo como de una bolsa de arena que nos impide subir. Luego, asfixiados ya en las excesivas alturas, nos asomamos al vacío en busca de aquello que perdimos. No siempre, claro, nos toca desprendernos. A veces somos los desprendidos. Y la caída es infinita porque el único nivel que nos contiene es el desconsuelo. No hay razones para perder amigos. No son -no somos- contrapesos de ninguna desazón existencial. Las alturas que alcancemos sin ellos serán la exacta contrapartida de los abismos a los que los arrojamos. O nos arrojan.

sábado, diciembre 19, 2009

CALESITAS


Quedan pocas calesitas a las que subirse en Buenos Aires. Los pibes de hoy se suben a la internet. Y minga de caballos de madera, de aviones de cartón, del calesitero ofreciendo y mezquinando la sortija que nos permitía dar una vuelta gratis.
Las plazas están vacías. Hay chicos jugando pero a todos, si te acercás y los mirás de cerca, se les dibuja como un rictus la ansiedad por volver a casa, encerrarse en el cuarto, encender el ordenador y a dar vueltas. El mundo gira y gira por google, facebook y otros andurriales de la virtualidad.

martes, diciembre 08, 2009

Dos cuentitos en zona de ficciones

http://www.elarboldelvaticano.blogspot.com/

Zona de ficciones: sucursal de "Café porteño"
"Placeres de oficinista" y "Elegimos febrero"

MUERTE DE UN PRESIDENTE


El democristiano Eduardo Frei Montalva antecedió en la presidencia de Chile al socialista Salvador Allende. Fue su opositor político en democracia, aunque sobre su honesta postura partidaria pretendieron montarse los inminentes genocidas para sumarlo a su "causa contra el comunismo" o acusarlo de ser "un Kerensky chileno", según las oportunidades.
Producido el sangriento asalto militar al poder, el 11 de septiembre de 1973, Frei se opuso abiertamente a la represión, lo que le ganó una condena a muerte ejecutada por médicos, ex colaboradores de Frei y hasta por su chofer personal que llevaba veinte años a su servicio.
Los detalles de este magnicidio acaban de salir a la luz en Chile, consecuencia de un pronunciamiento judicial que la derecha adjudicó inmediatamente al "oportunismo político de la coalición gobernante".
En tiempos donde la derecha golpista -sobre todo en Argentina- intenta borrar con el codo lo que escribió con manos bañadas en sangre, es saludable recordar estos sucesos. "La justicia tarda, pero llega", dijo la presidenta de Chile, Michele Bachelet, a pocos días de unas elecciones que el hijo de Eduardo Frei disputará con Sebastián Piñera, líder de la derecha reconvertida en democrática.

lunes, diciembre 07, 2009

GANÓ EVO


Ganó Evo.
Desde Córdoba se oyen los sicus, los erquenchos y charangos tejiendo las dulces melodías de huaynos, carnavalitos y taquiraris.
Ganó Evo.
Los poderosos sabrán pronto qué hacer. Y lo harán, como ya lo intentaron durante su primer mandato.
Ganó Evo.
La "prensa seria" hablará de indigenismo, populismo, filochavismo y filocastrismo.
Pero ganó Evo.
La Bolivia mestiza, la Bolivia colla, la Bolivia blanca antifascista, toda Bolivia baila y canta.
América latina vuelve a ser esperanza.

jueves, diciembre 03, 2009

PLATA QUEMADA


Cuando a Barack Obama le dieron el Nobel de la Paz dijo que los suecos se habían equivocado. No fue una demostración de falsa modestia, fue la verdad, dicha por el flamante presidente de la potencia mundial.
La actitud de los Estados Unidos frente al golpe de Honduras -apoyando unas elecciones fraudulentas convocadas por un gobierno golpista- y la decisión de enviar 30.000 soldados más a la devastada Afganistán, no hacen sino confirmar lo acertado que estuvo el carismático presidente demócrata cuando se desayunó con que unos suecos atolondrados lo habían elegido como a un hombre de paz.
Plata quemada, la de los Nobel.

viernes, noviembre 20, 2009

HACIA EL BICENTENARIO


Están conspirando. Cualquiera se aviva, che, no somos giles. Pero hay además personajes que vuelven a las andadas. Y "se reúnen" en countries, palacetes, grandes diarios, despachos y pasillos y oficinas. ¿Qué buscan? De máxima, voltear al "matrimonio", como lo nombran. De mínima, desgastarlo hasta que "esa puta montonera", como la llaman las dulces ladies de Acassuso, Olivos y Barrio Parque, renuncie, se suicide, muera, desaparezca.
Como los militares jóvenes le tomaron el gusto a ser militares y no asesinos, y no quieren acabar como sus mayores -juzgados por "el zurdaje", lo que no sería tan grave, sino además repudiados por los que les dieron cuerda en los ´70, los grandes empresarios agropecuarios e industriales-, los golpistas new age tienen que buscar a otros otarios que saquen la cara por ellos.
Y hablando de otarios, ahí tenemos al candidato: cara, tiene, y vocación le sobra. Lo que se preguntan, los que conspiran, es "si tendrá los huevos".
Triste, solitaria y final, la Argentina.

miércoles, noviembre 18, 2009

NATURALEZA



Woody Allen detesta la naturaleza, la violenta vida silvestre, prefiere Manhattan. Yo a veces coincido con él pero vivo en un pueblo pequeño, rodeado de pájaros y pajarracos, zorros y zorras, luciérnagas, víboras, arañas gigantes de las que sólo se ven cuando se bebe demasiado o cuando vivís por estos parajes, buenos amigos que te visitan muy de tanto en tanto e indeseables que pasan sin aviso previo a saludarte y se quedan varios días porque qué bonito es todo esto, seguro que acá podés escribir mejor (claro, en cuanto vos, tu mujer y tus hijos se las tomen). Ah, y cigarras en verano.
El mundo se sostiene en equilibrios perversos, necesariamente inestables, en el que los narradores de Dios hacen su agosto.

martes, noviembre 17, 2009

TE ESTÁ ESPERANDO


Hablando de poetas mayores de nuestro folclore como Yupanqui, Leguizamón y otros cuyos temas hoy convocan poco a tanto folclórico cool, la exquisita cantante Liliana Herrero dijo que ellos, por ser lo que fueron y seguirán siendo, "saben esperar" a quienes por sordera, insensibilidad o inmadurez no los disfrutan.
Los frívolos, los oportunistas, los despistados, irán de a poco cayendo en el olvido o encontrando el rumbo cierto de la poesía sin subtítulos, la que suena como esa música de cámara cuya armonía ninguna banda tachinglera podría siquiera rozar.
La belleza no es un antojo de los dioses, no es un gesto arbitrario del artista cuando deviene en autista, no es limosna de iglesia ni caridad de los avaros con algún bolsillo roto. La belleza es tuya, queda de tu lado cuando te cortan el cordón y retiran la placenta para que puedas berrear a gusto y ya solo para siempre. No la regales al mejor postor, no la corrompas, buscala porque seguro que te está esperando si sabés convocarla, armar las piezas, respetarte. Dejá de hacer ruido y empezá a oír, después a escuchar e irás descubriendo tu lugar, ya no en la orquesta que ejecuta sino en la partitura original.
La belleza es armonía y por serlo es también justicia en un mundo que la desprecia, es solidaridad y afecto porque cada ser mutilado por el hambre, cada asesinado por la violencia que el sistema genera, cada triturado por la explotación del hombre por el hombre desarticula la partitura original.
Las crisis -las grandes, como la que ahora tal vez te afecte, y las pequeñas que afectan a otros- suceden cuando la impostura ya no puede sostenerse y algún miembro de la orquesta pega un grito de hartazgo y abandona al resto.
Cuando esto sucede en pleno concierto, los músicos se desconciertan y al director le llueven tomatazos.

viernes, noviembre 13, 2009

Más boludeces de los escriboludos


Los escriboludos no bajan de sus pedestales de cartapesta para leer autores contemporáneos, nada de eso. Cuando adquieren cierta notoriedad -y por lo general lo logran, gracias a relaciones personales de conveniencia y oportunismos varios-, citan sólo a Joyce, a Onetti, a Kafka, a Borges, a Saer, a todos los muertos. No vas a encontrar a un escriboludo diciendo en público ché, qué autorazo es Argemí, qué grande ese chango Biedma, qué notable la Fallarás, nada, nadie que crean que podría hacerles sombra en una editorial o en un precocido premio literario.
Los escriboludos escriben por lo general a cuatro o seis manos con sus editores y siempre novelas. Es lo que demanda el mercado y en esa iglesia se prosternan. Pero no cualquier novela sino mamotretos desde 600 páginas hasta el infinito. Por lo general se trata de "sagas", historias familiares que "retratan una época", gestas de caudillos sanguinarios y de sus espurios descendientes, "radiografías de una sociedad". Son abusivos con el lector que reverencia las sugerencias de críticos tan boludos como los escriboludos, los obligan a tragarse esas cápsulas pestilentes, nada más que para que luego los lectores puedan comentarlo en sus reuniones sociales.
Los escriboludos son a la literatura lo que el spam es al correo electrónico.

jueves, noviembre 12, 2009

ESCRIBOLUDOS


Cortázar, Julio, el de "Rayuela", respondía desde París toda la correspondencia -y era mucha- que recibía. No había por entonces mails ni sms, sólo escribir sobre papel, guardarlo en un sobre, mojar con la lengua una estampilla y caminar hasta el correo.
Hay muchos que no son Cortázar porque Cortázar hubo uno solo, como la madre de uno. Y sin embargo -y pese a que hoy tenemos todo el andamiaje electrónico para no mover el culo de la silla frente al ordenador- los boludos no responden los correos, discriminan, se hacen lo que son: boludos.
Siempre me intrigó saber con qué argamasa construyen sus pedestales estos boludos. No con talento, porque si lo tuvieran a mano responderían. Pero no. La van de próceres, de señorones de la pluma electrónica, estos boludos.
Diría que son escritores, pero la lengua se me pone de trapo, como a los borrachos, y me sale que son boludos. A lo sumo, escriboludos.

miércoles, noviembre 11, 2009

¡NO ME LLAMES NUNCA MÁS!


Qué eterno amenazaba ser el castigo cuando, a los veinte o treinta, la voz en el teléfono que había sido tan dulce te decía con resonancias de gárgola: no me llames nunca más. Qué distinto sería ahora ese "nunca más", aunque la gárgola fuera otra y de la misma edad que la de entonces. Si ya no podés tomarte al amor en serio, mucho menos al abandono -que estalla a cada rato a tu lado como granadas de fragmentación-, ¿con qué cara aceptarías hoy la condena?
La misma cara, tal vez, que la de los criminales natos, la de los asesinos infatuados por la sangre ajena derramada que recogen el abucheo de la inocente sociedad como si retozaran por el jardín levantando flores.

sábado, noviembre 07, 2009

LUCHA Y ORGANIZACIÓN POPULAR


Una de las razones -si no la principal- del cruento golpe de estado de 1976 en la Argentina fue desarmar el complejo tejido de la organización que hasta entonces se habían dado los sectores populares -gremiales, vecinales, trabajadores de diferentes oficios, villeros. La guerrilla ya había sido diezmada y no era una preocupación militar ni política de la entidad que se le adjudicaba desde el poder para justificar el baño de sangre. La organización popular, en cambio, era el objetivo y la amenaza real al poder de la burguesía ligada al capital trasnacional y agroindustrial de la llamada pampa húmeda.
Treinta y seis años después, a un paso de las celebraciones presumiblemente huecas por el Bicentenario (va así, con mayúscula), el pueblo vuelve a organizarse. Y a generar preocupación en los sectores dominantes.
Muestra palpable de este resurgimiento es el escándalo mediático-político armado en torno de la organización Túpac Amaru, en Jujuy, y -a las puertas del poder portuario- la huelga salvaje de los trabajadores del subterráneo de Buenos Aires. En ambos casos, el núcleo del problema a resolver por los estrategas del poder burgués es cómo operar sobre ambas coyunturas, exponerlas a la veleidosa "opinión pública" mostrándolas como organizaciones ligadas al narcotráfico -la Túpac Amaru- y una "lucha interna sindical" que "toma de rehenes a los ciudadanos" -la pelea de los subtes.
La Túpac Amaru no es Cáritas, eso queda claro, ni Milagros Sala es la Hermana Teresa. Se trata de la organización que se han dado los sectores más postergados y tradicionalmente humillados de la sociedad jujeña que, al amparo de un gobierno que por diversas razones ha hecho de los subsidios una sólida herramienta de poder, consiguió canalizar esos fondos -sin duda abundantes- para construir decenas de viviendas, dispensarios y escuelas allí donde sólo había olvido y miseria. Y lo ha hecho con mano de obra surgida de su propia entraña, bajando a la mitad los costos que empresas privadas insumen para el mismo tipo de emprendimientos y puenteando al arraigado cacizago político provincial.
Los trabajadores del subte cuestionan desde hace años a la conducción de la ultrapoderosa U.T.A. (Unión Tranviarios Automotor), ligada al líder camionero de la C.G.T. oficial y única "reconocida" legalmente, Hugo Moyano, que a la sombra del actual gobierno ha consolidado su poder hasta hacer temblar de impotencia al omnipotente Grupo Clarín, bloqueando las salidas de los camiones que distribuyen sus publicaciones y las de "La Nación". El cuestionamiento de los trabajadores del subte acabaría transformándose en rabia y rebelión cuando la inoperancia del Ministerio de Trabajo puso en evidencia una conducta dilatoria que busca evitar el reconocimiento de esta agrupación, que cuenta con el sólido respaldo de sus bases estafadas por la U.T.A.
De este modo, y como sucedió recientemente con la resistencia de los trabajadores de la ex-Terrabussi a ser manipulados por una patronal digna del medioevo, resurgen las luchas obreras y su consecuencia, la organización popular, que tanto preocupó y preocupa a una dirigencia empresarial y política que una vez más ve amenazadas sus pretensiones de convertir para siempre a la Argentina en una gran estancia productora de commodities agrícolas y de alimentos básicos. Un proyecto de país, o un país que desde hace décadas intenta construirse, en el que los trabajadores de cualquier condición sobran y además molestan cuando, como en estos casos, pretenden organizarse para alcanzar formas de vida más dignas y acordes con esa civilización que tanto adorador del primer mundo dice defender.

domingo, noviembre 01, 2009

CORRUPTOS DE LA MADRE PATRIA


Los escandaletes de corrupción surgidos por estos días en España me llevan a preguntarme si antes nadie se daba cuenta. Antes de la crisis, digo. La corrupción del gobierno argentino -que es la del peronismo y de la sociedad en su conjunto, pero que se expresa groseramente entre quienes detentan temporalmente el poder- existe y existió siempre; los negocios privados de Néstor Kirchner y sus secuaces no eran secretos pero se ocultaban por mandato de la patronal periodística, socia del poder político. Cuando Cristina Fernández es vencida por la rebelión fiscal de los dueños de la tierra, los escándalos de corrupción se multiplican. Y llegan a saturar a diario la primera plana de Clarín cuando se anuncia y se sanciona la llamada "Ley de medios audiovisuales".
Muchos de los casos de corrupción denunciados nunca alcanzan los cielos de la justicia. O porque no hay pruebas fehacientes -los corruptos borran sus huellas con mayor eficacia que los asesinos seriales- o porque sencillamente no existieron. Pero no importa, ya están instalados en la opinión pública, el lobo aúlla a la luna y la majada tiembla.
Después de la fiesta que disfrutaron los "brokers" en los mercados financieros del mundo, España no sólo aparece como la principal damnificada de la Europa occidental sino que, además, le estallan las pústulas de la corrupción.
Insisto con mi pregunta, a ver si alguien me la responde: antes, ¿nadie se daba cuenta?

jueves, octubre 29, 2009

DOS POLLOS


Lo persiguieron durante horas y por fin lo acorralaron en los techos de un vecindario pobre de los suburbios. Llegaron primero los patrulleros -él contó media docena, aunque probablemente fueran más. En minutos, apenas, el techo de alquitrán que pisaba vibró bajo los motores del helicóptero desde el que le intimaban rendición. Pudo ver, desde su refugio bajo el tanque de agua de la torre de departamentos, cómo los tiradores de la policía buscaban sus posiciones en los techos de los edificios cercanos.
Tiene que ser un malentendido -se dijo mil veces, maldiciendo su suerte. Sólo había robado comida de un supermercado, dos pollos frescos, una bolsa de papas fritas congeladas y una botella de cabernet. Apenas sonó la chicharra de alarma de la puerta de acceso al súper, empezó a correr. Si tuviera la oportunidad de ver los noticiosos o de leer los diarios, más tarde, se enteraría de que por ese mismo barrio buscaban "a un peligroso ladrón de bancos, fuertemente armado". Pero estos que lo acorralan no le darán la oportunidad de enterarse. No está mal, después de todo, morir como lo que nunca he sido -se dice. A veces, un buen consuelo es la mejor extramaunción. Mira el helicóptero, los tiradores, se asoma para ver los patrulleros abajo: no son menos de diez. Y curiosos, periodistas, gente del barrio.
Sale de su escondite con los dos pollos en alto y se deja balear.
Tampoco iban a arrestarlo como a Capone, por haber evadido impuestos.

domingo, octubre 25, 2009

HABLANDO DE LA NOCHE

Biedma presentó en Madrid una reedición de "El espejo del monstruo"


Los monstruos de la literatura se han asomado ya en nuestra infancia, instruyéndonos en los recovecos de la noche, guiándonos, con torpeza tan congénita como sus deformidades, por pesadillas que eran al mismo tiempo señales, gritos ahogados, caricias perdidas en el desconsuelo. Así empezamos a discernir, con el transcurrir de las madrugadas, los variados tonos grises del espanto, el inasible rostro de la desesperanza.
Imagínate ahora, que ya eres adulto, unos monstruos que recojan la desolación del jorobado de Notre Dame, la lóbrega jocundia amorosa del fantasma en la Ópera de París, los siniestros mohines con los que la criatura del doctor Frankestein intentaba despertar la ternura despavorida de nuestras viejas tardes de cine.
Despójate, a continuación, de todo tu bagaje de prevenciones y prejuicios, de tus rechazos tanto como de tus adicciones, y acepta entrar, paso a paso, en un mundo donde, a diferencia del abordado por la Alicia de Lewis Carroll, tú eres el espejo.
Ya estás en clima y ya te desplazas por las entrañas de una novela nada común, de un folletín por entregas -si nos atenemos al formato propuesto por su autor-, de una historia donde al desgarro de la pérdida se suma el de las garras propiamente dichas, donde a la mirada oblicua y múltiple de la complejidad humana se suma la concentrada y unidireccional del cíclope, donde los cuerpos han sido torturados no hasta morir sino hasta nacer, donde la peor de las pesadillas comienza con el despuntar del sol.
Hay muchos y variopintos monstruos en "El espejo del monstruo", de Juan Ramón Biedma. O hay, por decirlo de otro modo, uno solo. Que en el espejo que eres tú, lector, empieza a refractarse, a multiplicarse como un tejido tumoral que busca ocupar los confines del universo.
Hay un inspector con nombre de cosecha, de rostro repulsivo arrasado alguna vez por el fuego, que se debate en sus propias cenizas para encontrar la fuerza indispensable que le permita tolerar aquello a lo que se enfrenta. Vendimia, que así se llama, se une a su pesar con Set Santiago, un abogado que ha purgado en prisión la peor de las condenas -la de la muerte tal vez involuntaria de su hija-. La misión que los une es hallar a los responsables de las horrendas muertes de seres solitarios, acorralados -por la sociedad genéticamente estable- a los últimos y hediondos rincones de su marginación, aislados, refugiados en la intemperie de lo irremediable.
Quienes así viven, esperando que tal vez la muerte los alivie, son víctimas que antes fueron victimarios. No tan feroces, probablemente, como esos ancianos de aspecto gentil y finos modales que sobreviven sin arrepentimiento ni pena a sus crímenes de lesa humanidad, sus atrocidades de guante blanco, sus trabajos por encargo para sostener un orden más aberrante que el establecido en indefensos cuerpos por la locura de las células.
Como en la anterior novela de Biedma, "El manuscrito de Dios", a los investigadores de "El espejo del monstruo" los une el rechazo, la soberbia que sólo da la absoluta soledad, la certeza del abismo como final de cualquier atajo. También hay una mujer, Paloma Terán, cuya lucidez y coraje es tardíamente reconocido por el dúo, y la sombra anfibológica de la pasión, que toma la forma de Taifa, la cuarta mujer que no lo es tanto sin dejar de serlo y que recorre la trama de la historia como un lobo puesto a lazarillo.
No te desveles, lector de monstruos, por llegar a la última página, no apures el paso, demórate en las palabras, que de eso se trata la literatura, y acepta los juegos a veces incandescentes, otras a lo ruleta rusa de la frase certera, de su a menudo reinventado idioma.
No te alarmes por tanta malformación, tampoco caigas en la tentación de las interpretaciones lineales, ni busques un único motivo al desvarío de una sociedad que se autocomplace en la violación sistemática del más débil, en la conmiseración racista, en el perdón a sí misma que ningún dios, ni el más perverso y de ser efectivamente escuchado, temido y obedecido, convalidaría.
El escenario es Sevilla, otra vez y por qué no, Sevilla. Ciudad monstruo, lluviosa, pecaminosa y oblicua, bifronte, de catedrales fugaces, de callejones donde de verdad comulgan los impíos.
Vendimia no puede dejar de investigar, teme al silencio y a la quietud, a la falta de peligro, al amor que se inventa en su momento más cruel y por eso mismo, más humano.
Set Santiago tampoco quiere detenerse, la culpa y la consiguiente repulsa a seguir viviendo lo empujan, prepotentes, hacia lo que más teme.
Paloma Terán, que hacia el final de la novela crece con toda la potencia de los personajes secundarios inolvidables, es ese hálito que recorre el libro, esa "ternura no deliberada" con la que el autor define, también tardíamente, a Paloma.
Y es que el horror, el verdadero horror, no es el que se inventa con palabras sino el que preside los actos de los hombres cuando se empeñan -y de qué otro modo se construyen las sociedades ordenadas- en imponerse unos a otros.
Los monstruos, en cambio, los ya aludidos de la literatura, los que aquí nos ocupan, caminan en puntas de pie por los desvanes de nuestras conciencias, arrastran sus cadenas de fantasmas biológicos, nos aterran porque cuestionan el orden que suponemos inmutable, devuelven sin afeites la real naturaleza de nuestros rostros de Narcisos.
No leas el libro de Biedma si buscas una historia de bestias repugnantes, de asesinatos atroces como desafíos al típico sabueso que sólo reacomoda las fichas para que siga el juego.
Intérnate en cambio en sus páginas -como Vendimia, Set Santiago, Paloma y Taifa lo hacen por sombríos arrabales de Sevilla, por hospitales abandonados, por clubes de putas y demoníacos santuarios- si lo que te atrae es esa sospecha de que la última palabra no ha sido dicha. Búscala en frases lacerantes de Biedma, en el humor que como la luz de una cerilla alivia las escenas más negras.
Y no confundas con efectos residuales de la adrenalina al estremecimiento que te deja el libro al terminar de leerlo. Será compasión lo que sientas, sobre todo por Set Santiago, ese abogado convicto de sí mismo, que demasiado tarde descubrirá que no somos el monstruo sino su espejo.
Hablando de la noche, Biedma apuesta con envidiable talento a la luz menos estentórea, la que desvela esa difusa línea de sombra con la que la tarde de invierno traza su límite. Con su literatura, Biedma carga y proyecta imágenes como una linterna mágica y nos recuerda, como un eco de Macedonio Fernández, que no toda es vigilia, la de los ojos abiertos.

martes, octubre 20, 2009

¡ARACA, LA INDIADA!

El diario "La Nación" del último domingo advierte, en una nota titulada "El regreso de la Araucania", sobre los riesgos que se ciernen en la Patagonia argentina. Soliviantados por tanto discurso progre y tanto turismo a las raíces de nuestra "cultura originaria", parece que los indios mapuche no sólo quieren recuperar una millonésima parte del territorio que les birlaron conquistadores españoles y criollos. Ahora se estarían reuniendo para planear alguna clase de toma del poder, bajo los auspicios y el apoyo logístico, cuándo no, de la guerrilla colombiana y, si te descuidás, del chavismo. ¡Indios sotretas! Hasta se atreven a pedir que la bandera de la araucania sea izada junto a la nacional. ¡Otra vez el cuco del trapo rojo!
Por lo que sé -poco, pero de fuentes bien documentadas y por boca de sus pobladores no terratenientes-, la Patagonia argentina está dividida en latifundios de más de cien mil hectáreas, pertenecientes a extranjeros carapálidas y variopintos: italianos, alemanes, franceses, yanquis y hasta hay campitos no menos extensos de nuestros primeros conquistadores.
Sin contar, por supuesto, a la “criollada” local, heredera de las hazañas del general genocida Roca.
Osvaldo Bayer escribió en los ´70 “La Patagonia trágica”, un libro que le valdría el exilio y la excomunión por parte de los dueños de la tierra, en el que compendiaba la masacre de obreros rurales durante la segunda década del siglo veinte. Luego, y a lo largo de casi todo el siglo XX, la "hipótesis de conflicto" del ejército argentino especulaba con que nuestros hermanos trasandinos invadían lentamente la Patagonia argentina con sus trabajadores y, en cuanto nos descuidáramos, lo harían con sus ejércitos. Nada de ello sucedió y, llegada la democracia a ambos lados de los Andes, se consolidó una relación civilizada, en el marco de un ambicioso proyecto de integración regional de las naciones del sur americano.
Pero existe el diario “La Nación” -gracias a Dios, el gran latifundista-. Y sus cronistas nos advierten ahora del nuevo peligro.

Como decía Silvina Bullrich, "si viene el comunismo, me voy a la estancia". El comunismo no viene: se viene la indiada.

miércoles, octubre 14, 2009

BREVÍSIMA HISTORIA DE LAS RELIGIONES

Nadie sabe si Dios existe, si alguna clase de ser supremo ha dado origen a este mundo. Tampoco nadie puede afirmar con pruebas de laboratorio que no exista. Unos y otros, creyentes y escépticos, afirman sin embargo sus respectivas verdades. Los que dicen que no, tienen un argumento bastante sólido: dados los resultados de su presunto plan maestro, a quién se le ocurre que este desastre sea obra divina. Los creyentes también tienen su argumentación: todo lo que sucede tiene un fin último cuyo sentido se nos escapa. Ni el Tercer Reich ni Elisa Carrió son obra de la casualidad biológica de nuestra rara especie.
En todo caso y aceptando que, compitiendo con Dios, la razón esté en todas partes, alguien largó por primera vez la idea de que podría haber algo más allá de nosotros. Después vinieron varios, que luego fueron muchos y se multiplicarían hasta ser millones, de donde surgirían los talentos que ilustraron aquella idea con leyendas, canciones y una de las más bellas iconografías creadas por la criatura humana.
Dios, finalmente, podría ser una impostura. No así la belleza, que reverencio y cultivo con humildad franciscana y fanatismo de fedayines.

lunes, octubre 12, 2009

AZARES DEL ALMA

Están ahí, en cualquier calle. O irrumpen en el vagón del subte, con sus instrumentos y su breve música. La mujer, sesenta y cinco, ciento diez kilos, la misma que odió siempre los espejos, se refleja en ellos y se ve tan bella, probable y lejanamente enamorada. Casualidad, azares del alma, tocan esta tarde la canción que ella oyó cuando él aquella otra, remota tarde. Ella olvidó prudentemente su rostro y hasta sus caricias y sus besos, pero no la música. De pronto la mujer a su lado, más joven, atractiva aunque furiosa con por lo menos este mundo que le toca, la codea y dice qué manga de vagos, deberían ir a trabajar en vez de andar dando conciertos que nadie les pide. Y ella acepta –porque ya se van los músicos, después de recoger algunas monedas, y porque no tiene ganas de que nadie le quite el sabor sin tiempo de sus recuerdos-. Que sí, que qué vergüenza, aunque peor sería que roben. La mujer a su lado parece conforme, algo frustrada porque esa manga de vagos seguirá azotando con sus melodías a los pasajeros indefensos de otros vagones del subte, a los caminantes de otras calles, a los solitarios de otras plazas. Y en un par de minutos aquí mismo habrá llegado el momento, la estación indicada, el final del recorrido, el último compás de aquella tarde.

viernes, octubre 09, 2009

AMOR DELIVERY

Ya no te amo, dijiste al despertar, esta mañana. Nunca me amaste, te aclaré. ¿Y qué fue lo de anoche? Amor delivery, te expliqué: llamas, pides una noche de amor y te la traen a domicilio, pero es sólo eso, una noche. ¿Y si quisiera más, si realmente me hubiera enamorado de vos?, preguntás. Sólo lo fugaz perdura, te respondo.
-¡Guau! ¿Esa frase es tuya?
-No, es el eslogan de la empresa.

miércoles, octubre 07, 2009

LOS SOLES DE BAGDAD


No falta mucho. Hombres y mujeres fabricados en serie, en unidades de procesamiento genético. Los habrá de diferentes clases y marcas, para usos específicos. El amor y el odio, la ambición y el olvido, quedarán en los libros de papel que nadie leerá porque son pesados y sus textos no pueden corregirse o ser reemplazados.
Habrá hombres y mujeres de distintos precios, por lo que nada habrá cambiado demasiado. Los de buena marca estarán al norte, los de menor jerarquía al sur, cada cual en su góndola, esperando a ser elegidos por el cliente. ¿Qué cliente? Otro al que antes han elegido, y así.
Se formarán frente a los hipermercados filas interminables de aspirantes a lo eterno, esperando sus turnos, sus raciones de inmortalidad.
Y al caer la tarde estallarán los soles como las bombas sobre Bagdad.

martes, octubre 06, 2009

jueves, septiembre 17, 2009

ESPLÉNDIDA NOVELA OSCURA

Cristina Fallarás había publicado "No acaba la noche": otro estilo, otra temática y la misma preocupación existencial.


En la penumbra de los márgenes, quizás en la propia alcantarilla de la conciencia, alguien habla de su vida. A veces a regañadientes, y otras, con la saña de un Lautrèamont o la desbordada furia del colombiano Fernando Vallejo, la voz desgrana su plenitud y su penuria. Instigada pero también contenida en el recipiente de otra voz, que la novela omite pero cuya presencia es tan palpable como la de la historia que se vierte en ella.
A medida que se avanza en el texto se cae en la cuenta de que no vamos hacia un desenlace sino hacia una encrucijada, un cruce de caminos, una oferta de direcciones varias sin carteles tranquilizadores a la vista, un calidoscopio de la nada. Si la poesía es el límite del abismo, la literatura que Fallarás ensaya en esta novela se mueve sobre filos, camina sobre cornisas sembradas de espinas, espía los añorados tiempos felices como quien se asoma por un muro a la fiesta del vecino.
¿Quién es el hablante, por qué su condición de ávido lector de poesía, de poeta de a ratos, lo sostiene apenas sobre el vacío que ineluctablemente lo rodea y lo espera con los brazos abiertos? Su secreto, su situación de condenado -antes por él mismo que por el amenazante entramado que lo rodea entre fiestas y halagos- se irá develando como un modo de anticiparse a la venganza, de quitarle los fastos al festín macabro que marcará el comienzo de su decadencia.
Oscilando entre la delicadeza y pulsión de un orfebre ciego, y la inevitable ansiedad del ladrón principiante, la novela de Fallarás avanza en esa tiniebla: la de una sociedad que, en las postrimerías del franquismo, es empujada por la historia hacia la inevitable luz diurna donde el desgarramiento mostrará cruelmente sus formas, las de los cuerpos destrozados, la de la mutilación de hombres y mujeres que alguna vez aspiraron a ser íntegros y libres.
A ramalazos de indignación y lucidez, el poeta Guadalupe se narra a sí mismo como una belleza andrógina, un objeto de deseo que, entre eros y tánatos, se deja llevar con fatalismo suicida hacia la emboscada. Un grupo de "notables" -instalado como siempre sobre la violencia- disfraza sus tropelías con los modales de una burguesía que, a la vuelta de su complicidad con los peores desmanes del fascismo, busca redimirse estéticamente, pasar tal vez a la historia como bastión del poder oligárquico, palacio de invierno, Versalles en el desierto de una posguerra que para España se prolongó demasiado.
Si los editores, el mercado o como se llame al montaje escenográfico sobre el que debe actuar la mejor literatura para poder representar las pasiones humanas, encasilla a la novela de Fallarás en el género negro, ello no evita que sus casi doscientas páginas nos abran las puertas de una realidad que pasa de largo por lo cotidiano, por el realismo mendaz de tanta ficción oportunista, y nos enfrenta a un raro desafío: el de transitar por la locura como por una tierra fértil, un inestable paraíso que en la Argentina supieron habitar poetas de la talla de Jacobo Fijman o la indeleble Alejandra Pizarnik.
Porque aunque saberlo sea el condimento de una primera lectura, no importa tanto enterarnos de cómo murió el poeta Guadalupe. Importa reconocer de qué manera esta espléndida novela oscura de Cristina Fallarás nos instala en una certeza perturbadora. La de que el poeta Guadalupe aguarda en cualquiera de los muchos rincones sombríos de la condición humana.



"Así murió el poeta Guadalupe", novela de Cristina Fallarás - Alianza Editorial, 191 páginas


domingo, septiembre 13, 2009

CRIATURAS


Si la criatura cosida de apuro y animada con la energía de las tormentas por Víctor Frankestein hubiera sido ungida presidente de la Argentina, respondería en buena parte a las acciones del gobierno de Néstor Kirchner y de su sucesora, Cristina.
Pero sucede que a estas dos criaturas no las pergeñó un médico loco sino un sistema acorralado por las revueltas populares contra una década de capitalismo salvaje. Se les dio el poder y se invitó a que ese poder, apenas legitimado en 2003, creciera a manotazos y derrumbes. Cuando la criatura se sintió fuerte, decidió que había llegado la hora de dar la espalda al médico loco y emprender una aventura existencial hasta entonces inimaginable: la de gobernar una nación fragmentada, destruida por las experiencias liberales y militares, reducida más de una vez a cenizas y renacida de ellas con las heridas y mutilaciones propias de cualquier inmortal.
El remendado y fantochesco monstruo que hoy nos gobierna decidió un día mirarse al espejo y, mientras abusaba de cirugías, siliconas y buenos negocios, favoreció con sus políticas a otros remendados y fantochescos: los trabajadores, los viejos, los humillados de los pueblos indígenas, los pobres y los miserables. Alta traición del monstruo, que hoy paga caro su atrevimiento al ser identificado con otros remendados y fantoches de la América latina: Evo Morales, Rafael Correa, Hugo Chávez.
Remendados y fantoches, y aquellos a los que el Tribunal Supremo de Occidente perdona las vidas mientras no saquen los pies del plato -Lula Da Silva, Bachelet, Tabaré Vázquez-, lejos de ir cada cual por su lado, se reúnen a menudo en una tribu a la que bautizaron UNASUR. Y allí, créase o no, bajo la vigilancia de las cámaras de la TV, dirimen sus cuitas y diferencias, acuerdan seguir juntos adelante.
Inesperado, insólito, insoportable para el mundo desarrollado, elegante y blanco -excuse me, Obama-: que los monstruos del subdesarrollo pretendan políticas propias, defiendan ciertos valores que Fukuyama había dado por muertos y no se inclinen -no tanto, al menos- ante el imperio y sus sucursales.
¡Qué has hecho, Víctor! ¡Mal rayo te parta!, clama inclemente la prensa de Occidente bajo la luz elegante y blanca de relámpagos de utilería.

domingo, septiembre 06, 2009

ALGUIEN QUE ANDA POR AHÍ


El fuego, como Dios, anda por ahí. Pero mientras no lo veas cerca, mientras no te joda, no existe. Lo asociás, a lo sumo, con el infierno o con un buen asado, que en esencia son lo mismo, porque si vas al infierno no hay eternidad que valga, se te carbonizan los pecados y a otra cosa mariposa. Y un buen asado bajo fuego intenso se transforma en barbacoa, otro infierno.
La semana pasada se incendió media provincia de Córdoba, en la que vivo. No es la primera vez que el fuego llama a mi puerta, aunque esta vez lo hizo con cierta prepotencia. Sí es la primera vez que tuve que enfrentarlo, verle la cara, mirarlo a los mil ojos rojos con los que el muy guacho pretende hipnotizarte. Hubo bomberos voluntarios -héroes anónimos, los únicos posibles-, vecinos solidarios, y pudimos, entre todos, convencerlo de que la señora no estaba en casa, que volviera más tarde. Pero no es de eso que quería escribir sino de su cara, su trucha, sus ojos -mil, dije que eran- mirándome, reconociéndome, incendiando mis sueños como a praderas y bosques.
No fui el único al que visitó, hubo centenares de otros visitados, ciento veinte mil hectáreas quemadas, casas destruidas, desazón y promesas políticas que nunca se cumplirán.
Pero no sé si otros tuvieron la loca oportunidad que yo tuve. Mirarlo, verle la cara y que él, o ella, me mirara.

Más antigua que otras religiones, la del fuego, y tan violenta o mansa como todas, nunca se extingue. Y cuando sale de cruzadas no hay padrenuestro aprendido de apuro que valga.

viernes, agosto 28, 2009

OTRO GALLO CANTA




“Un plan sistemático y preconcebido de exterminio de oponentes políticos a través de asesinatos masivos, torturas, exilio y desapariciones forzadas”. Ese fue el motivo expresado en España por el juez Baltasar Garzón para ordenar la apertura de diecinueve fosas comunes, levantando una polémica que reflejaron los medios de prensa de todo el mundo. Pero desde bastante antes de esta polvareda, un escritor casi en solitario se ha dedicado con fervor y talento a reabrir ese pasado.
“Caballeros de la muerte” y “La última fosa” son dos de sus obras que regresaron a un período del que tengo entendido que poco y nada se habló en la España democrática: el de la posguerra civil. Fueron diez años de operaciones conjuntas de represión a los focos de resistencia antifranquista en bosques y montañas, diez años de terrorismo de estado cuando esta categoría no formaba parte del vocabulario de los derechos humanos. Durante esa década oscura, decenas de miles de españoles fueron víctimas silenciadas de la consolidación del fascismo en una nación que, antes de la Segunda Guerra, había luchado hasta la última gota de sangre para desterrarlo.
La reciente novela de Alejandro Gallo, “Operación Exterminio”, aborda esa etapa y centra su desarrollo narrativo en el plan diseñado por el poder franquista para acabar con la resistencia, protagonizada en Asturias por hombres y mujeres de los pueblos mineros, combatientes de un coraje y una determinación excepcionales, cuya conducta resulta difícil comprender si se aborda esa etapa con los valores mayoritariamente vigentes en la actualidad, el egoísmo institucionalizado, el “no te metás” de una sociedad autocomplaciente que, al abrigo de una situación privilegiada, cree que el pasado sólo debe ser abordado por académicos descafeinados.
La Operación Exterminio comenzó a implementarse tras los muros de la prisión de Carabanchel y extendió luego sus tentáculos a las montañas y valles asturianos. La novela de Gallo se detiene en la urdimbre del plan y, en paralelo, narra el acercamiento de su protagonista, la adolescente Libertad, al combate clandestino contra la dictadura. Tomando la voz de la niña, abre el abanico narrativo a otras voces tan importantes como las protagónicas y permite que el lector se adentre en la biografía de un médico republicano, al que la posibilidad de seguir luchando rescata del alcoholismo y enfrenta, de paso, con sus fantasmas personales.
El amor, la pena, el desgarramiento pero también la alegría de Libertad condimentan luminosamente la novela de Gallo, mientras crece el plan siniestro y, con él, “don Carlos”, un infiltrado por Falange en las filas de la resistencia, cuya heterodoxia alimenta los recelos del coronel Blanco Novo contra el personaje y contra la Falange, responsable intelectual de la ofensiva. En la orilla opuesta se atrincheran Manuel Díaz –Caxigal- y sus compañeros de armas, entre los que milita el que será el amor de Libertad y cuya relación, por lo intensa y condenada, remite por momentos al Hemingway de “Por quién doblan las campanas”.
Cruzada por la esperanza y la decepción, la epopeya narrada por Alejandro Gallo se erige en uno de los testimonios más vibrantes de aquella etapa que reivindica la empedernida lucha del pueblo español contra el fascismo. Lo hace con un firme pulso narrativo, sin dar respiro al lector, conduciéndolo hacia un final que, no por conocido en las crónicas y manuales de la historia, pierde su sazón e impulsa a ir de página en página acompañando la peripecia de un combate tan desigual como heroico.
A menudo se asocian los cuarenta años de franquismo con la opresión y el conformismo. Con recursos narrativos impecables, Gallo nos muestra el verdadero rostro de la España que sucedió a la derrota de la República, tan alejado de los estereotipos turísticos y folclóricos con los que el régimen supo presentarse ante el mundo.
Asistimos además, y esto es una recompensa literaria, a unas aproximaciones a la geografía y los aromas de una Asturias que el autor describe con economía de recursos y precisión de estilo.
En los montes de toda España lucharon los maquis. La inevitable derrota, potenciada por la indiferencia de las potencias triunfadoras contra el nazismo, acabaría por conducirlos al exilio o a la muerte, sellaría los destinos de tantos valientes y condenaría a España a décadas de opresión y atraso. Pero la sólida voz narrativa de Gallo nos advierte que la lucha no ha sido en vano: “Hoy, las calles y avenidas de infinidad de pueblos y ciudades llevan sus nombres (los de los combatientes). De sus delatores, captores, juzgadores y verdugos no se acuerda ni el silencio”, dice el autor. Y agregamos: cada lector de “Operación Exterminio” se transforma, merced al arte narrativo de Alejandro Gallo, en un conmovido testigo de las mejores luchas del pueblo español en defensa de su libertad.
Reza la canción republicana:
Cuando canta un gallo negro es que ya se acaba el día; si cantara un gallo rojo, otro gallo cantaría.
En este libro, que con fervor recomiendo, otro gallo canta.
"Operación Exterminio"
Ediciones B - Colección La Trama - 442 págs.

miércoles, agosto 26, 2009

DALE GAS


Dale gas, dormido, cómo te vas a quedar detrás de esa albóndiga que anda a ochenta, está parado el hijo de puta, pasalo, dale, qué tiene la curva, ¿sos ciego, acaso?, metele pata y si viene alguno de frente lo cerrás a ese chabón dominguero, fierro a fondo, esssoooo, así va mejor, ¿viste la cara de terror del jovato que venía de frente?, a quién se le ocurre largarse a la ruta con esa catramina, dale fiera, así, reventá el tablero, no le des bola a la cana, son unos coimeros, adelantate por la banquina sin pisar el freno, ¡uuuuuuuuuupaa!, mirá, no pueden creerlo, con esos cascajos no joden a nadie, dale gas, ahora la ruta está libre, toda nuestra, ¿a que no tomás aquella curva sin levantar la gamba del acelerador?, no seas mamerto, dale, mirá las minas atrás cómo se cagan de risa, subí la loma de contramano, dale que no viene nadie, gil, no te asustés, no seas perdedor, pata pata pata, dale gas gas gas gassssssssssssssss...

domingo, agosto 23, 2009

ABUELAS DE LA NADA


Sorpresas que te da la tele -en este caso, la TVE-. Veo, los sábados por la noche, el "Informe Semanal" de la televisión española, un programa de reseñas y análisis periodístico muy prolijo y progre. Ayer, sábado 22 de agosto, dedicaron uno de sus informes a "Chicha" Mariani y otras dos sobrevivientes del núcleo fundador de Abuelas. Hace casi veinte años que Chicha y otras once abuelas se separaron del grupo original: diferencias políticas, tal vez personales. De lo que se trate, esas diferencias son respetables.
A sus 82 años, Chicha Mariani insiste en encontrar a su nieta, como tantas abuelas y madres de desaparecidos, y ése parecía ser el tema de la entrevista. Sin embargo, el reportaje, de unos diez minutos de duración, excluyó ostensiblemente la labor del resto de Abuelas, a cuya titular actual, Estela de Carlotto, se la acusa de haber quedado pegada al gobierno Kirchner.
No conozco, ni creo que a esta altura sean ya relevantes, las diferencias que alejaron a Chicha Mariani del grupo "oficial". Sé que todas, absolutamente todas, son mujeres tenaces y valientes que nunca repararon en riesgos personales para continuar con su lucha.
Es mezquino, y hasta infame, que el encono generado por el actual gobierno argentino con su política estatizadora de aviones y fondos financieros, conduzca a que otro gobierno que se dice amigo, pero privilegia sus negocios a las tan cacareadas relaciones históricas y culturales, construya un discurso opositor que cruzó el Atlántico y empieza a desbordar los cauces del debate político. Y que su televisión oficial lo refleje de esta triste manera.
No lo merecen Chicha Mariani ni Estela de Carlotto ni los miles de desaparecidos durante la última y salvaje dictadura militar.

jueves, agosto 20, 2009

LA MADRE DEL BORREGO


En el origen, la palabra. Y el dinero.
Dos símbolos. La palabra, núcleo celular del lenguaje. El dinero, de la apropiación de la riqueza.
Porque si antes de la palabra, el ser humano se entendía por gestos y gritos, antes del dinero, trabajaba para obtener su alimento. El trabajo y el lenguaje se volvieron más complejos, la humanidad crecía y se multiplicaba, a pesar de las guerras -primero tribales, luego nacionales, por fin mundiales-. Unos pocos, más avispados que otros muchos, encontraron a la madre del borrego, un modo de vivir mejor que los que trabajaban: inventaron la guita, la pasta en billetes o monedas. Con ella lograron apropiarse del valor de lo que otros creaban. O sea, riqueza: alimento, pilcha, bienes varios, lujo, sexo, droga y roncanrol.
Por eso la guita se ve y dura poco entre los pobres, y se queda a vivir entre los ricos. Con el avance cibernético, los billetes y las pesadas monedas fueron reemplazados por ágiles archivos informáticos, tan ligeros para engrosar cuentas en paraísos fiscales como para volar a nidos más seguros, cuando la cosa se complica -como sucedió hace poquito-.
El dinero es entonces lo que representa. Hoy, como sucede con los diarios y pronto con los libros, ya casi no necesita del papel. Pero atenti: billetes, o archivos, sin respaldo, son sólo eso: billetes y archivos. La última crisis -de la que Francia y Alemania anuncian alegremente estar saliendo- fue, es, eso. Tocata y fuga, vacío y esperpentos. El aluvión de guita con el que se sale de la crisis es de papel y archivos, y monedas para el cambio. Los países desarrollados -los ganadores- tienen la máquina. La enchufan y dale que dale, salen billetes.
La Argentina, en 2001, se fue a donde se fue porque le faltaron unos 20 mil millones de dólares para quedarse a flote. Unas cuantas vidas se habrían salvado y unas muchas no habrían perdido la esperanza. Pero este país es del quinto mundo, no tiene la máquina. O sí, tiene una, pero es trucha: cuando empieza a carcajear pesos argentinos, los vecinos, los grandes y los chicos, todo el mundo se caga de risa. Papelitos de colores. Y si el gobierno de turno pretende regar la quemada huerta con esos papelitos, dárselos a los pobres para que coman o a los bancos para que se los encanuten, zas: se dispara la inflación. Es lo que pasó en 1989, cuando un "golpe de mercado" nos puso boca abajo en el piso, cuando los precios de los alimentos se multiplicaban minuto a minuto y los "ahorristas" no paraban de mandar sus dólares afuera.
El FMI podría haber evitado ese desastre con sólo autorizar un "pase". Ni siquiera hacía falta que desembolsara un dólar de los miles de millones que se han llevado del tercer mundo los ricos de acá y de allá en concepto de intereses por préstamos mucho menores, usura, que le dicen. Bastaba un gesto, un pulgar hacia arriba, up, para ponerle un freno al pánico. Pero fue down.
El mundo es injusto, canalla, diría. Y todavía hay gente, iglesias, ONG´s, políticos, cretinos al por mayor que se escandalizan por la pobreza. Pilotos de bombarderos que después de sus heroicas misiones aterrizan y bajan a pasear entre escombros diciendo qué barbaridad, quién lo habrá hecho.

lunes, agosto 17, 2009

PATRIOTA


Aparece en la tele, en un canal de cable basura , un periodista que fue a Malvinas, en 1982. Era joven, entonces; hoy es viejo pero además luce carcomido por un óxido que no es del tiempo. ¿Arrepentido de sus apologéticas crónicas de la junta militar que decidió la aventura? Tal vez, aunque no por razones éticas sino porque quedó entrampado en aquella dialéctica mortífera, porque ya nadie le dio laburo en la Argentina y tuvo que irse.
Ahora vuelve, no sé a qué, ni él lo sabe. Pasa por mi televisor como una estrella fugaz llena de arrugas, una piedra muerta que sólo brilla por la fricción de la caída. Pobre infeliz, me digo, después de todo pudo ser sincero, creérsela, y apostar por la recuperación de Malvinas. El ejército de la patria, como los del campo hoy, se envolvía en banderas argentinas, cantaban el himno nacional, juraban vencer o morir mientras la task force británica preparaba el contraataque.
Patriotas. Este avejentado imbécil es un patriota. Critica a los generales canallas que se rindieron. Imagino su sueño recurrente: el Belgrano emergiendo calcinado de las aguas del Atlántico sur, sus soldados muertos en cubierta y en perfecta formación, el crucero de guerra poniendo proa al Obelisco, cientos de cadáveres desembarcando a la carrera, fusiles en alto y los fusiles disparándose en todas direcciones.
La guerra es esto -narrará, eyaculando plasma, el avejentado imbécil: -Se lucha por la patria -dirá-, y sólo la muerte sobrevive.
Apago por fin la tele, más basura que nunca.

viernes, agosto 14, 2009

GOLPES BAJOS


El boxeo, tan criticado, es un deporte con reglas claras: los golpes bajos son castigados y el que los propina puede perder una pelea en la que llevaba ventaja. La política, que hoy nadie practica por deporte, es una actividad tan profesional como darse piñas arriba de un ring, a ver quién cae primero. La distingue del boxeo que, en política, los golpes bajos consagran en vez de descalificar.
La dirigencia argentina pelea sin guantes y golpea donde le convenga. Aunque los lastimados no son ellos sino los ciudadanos de a pie, el pueblo, ausente hoy de tanta tramoya palaciega. Y lo que pomposamente llaman "institucionalidad", queda hecha harapos como la toalla de un boxeador que transpira y sangra.

sábado, agosto 08, 2009

BAD BOYS


Informe en "El País", de España
Según sus biógrafos, (Evo Morales) concede gran importancia al contenido de sus sueños y quienes le conocen resaltan su profunda desconfianza, incluso con sus ministros, a los que puede someter a repentinos ataques de ira. Quizás por su experiencia sindicalista, se mueve como pez en el agua en la confrontación, algo que muchos le reprochan. La consecuencia es que la vida política boliviana está llena de enfrentamientos de todo tipo desde raciales, hasta sociales. Además, su actitud es de acoso hacia todos sus críticos.

Con esta perspectiva, la prensa española aborda las figuras de los líderes llamados populistas de América latina. La violencia política en Bolivia aparece entonces desgajada de su implantación histórica: el saqueo imperialista de los recursos auríferos y mineros durante siglos, los persistentes y crecientes afanes secesionistas del oriente rico, condimentados con un fascismo que no se detiene ante la persecusión y el asesinato de "indígenas" -al mejor estilo del Ku Klux Klan-, se desdibujan en estas crónicas escritas desde un progresismo europeo que parece observar con anteojeras la realidad sobre la que hace foco.
Uno dice: a Evo Morales que lo defienda o lo deje caer el pueblo que lo eligió, en el marco de elecciones libres. Lo mismo que a Hugo Chávez, el otro gran malvado de esta repetida película del colonialismo y sus a menudo caricaturescos antagonistas. Pero uno, que para ser memorioso no necesita serlo tanto como el borgiano Funes, recuerda que el muy pulcro Carlos Andrés Pérez encabezó en Venezuela uno de los gobiernos más corruptos y represivos de su época, sin que la opinión pública europea fuera sensibilizada por su opaca figura, y uno también recuerda a cierto reciente presidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Losada, educado y habitante promiscuo no del Altiplano sino de las cities coloniales, tan promiscuo que hablaba el castellano o español -nunca el quechua o el aymará- con fuerte acento inglés, pese a lo cual no fue capaz de detener el vertiginoso rumbo de Bolivia hacia el abismo.
We are the people, we are the world.

viernes, agosto 07, 2009

LA OTRA RIOJA


Los sacerdotes Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias fueron asesinados el 18 de julio de 1976, luego de ser secuestrados por quienes se identificaron como miembros de la Policía Federal. A la mañana siguiente a este crimen, hombres encapuchados fueron a buscar al párroco de Sanogasta, pero éste se había ido por recomendación de monseñor Angelelli. Cuando el laico que los atendió les dijo que el párroco no estaba, lo acribillaron.
El 4 de agosto, 17 días después del asesinato de aquellos sacerdotes, falleció monseñor Angelelli, supuestamente en un accidente automovilístico en la localidad de Punta de los Llanos, pero las pruebas o presunciones de que fue atentado se acumularon.

Este macabro raid del terrorismo de estado sucedía en una provincia pobre del noroeste argentino llamada La Rioja. Y el asesinato de curas católicos comprometidos con los pobres reconoce su ícono en el obispo Angelelli. La provincia es la misma donde nació Carlos Menem, el ejemplo de vida es antagónico. Se cumplen 33 años de aquellas muertes. Pero la Iglesia oficial sólo es noticia por estos días porque uno de sus jerarcas impugna un manual de educación sexual calificándolo de "neomarxista".

sábado, agosto 01, 2009

PREGUNTAS NO METAFÍSICAS SOBRE LA MUERTE


Las acciones terroristas de ETA, en España, suenan como bofetadas en el rostro de una nación civilizada y progresista -tan entrañable y admirada por los argentinos-, citada como ejemplo de las transiciones democráticas que suceden a las dictaduras.
¿Por qué ETA no desaparece? ¿Por qué, aunque arresten a varios o muchos de sus miembros, aunque caigan cada tanto dirigentes importantes, sigue matando?
¿Quiénes apoyan a ETA, quiénes le dan el mínimo oxígeno político? ¿Es ETA "un problema que deben solucionar los vascos", como dicen algunos? ETA no parece hacer distingos geográficos, a la hora de asesinar en territorio español.
Si fuera sólo una "banda armada", como se la menciona en la prensa, habría sido desarmada hace tiempo y sus integrantes, los responsables políticos y los ejecutores de tanta masacre, estarían presos hasta el último día de sus vidas.
Insisto en mi pregunta, que es sólo eso, un interrogante formulado desde lejos: ¿quién protege a ETA, en qué subsuelos de la sociedad respiran, de qué resentimientos se nutren, por qué se reproduce como un tumor tan localizado como maligno? ¿En qué coinciden, confluyen o entran en contacto el "nacionalismo vasco" y la gestión homicida de ETA?
Es casi imposible prever dónde atacará de nuevo una organización terrorista cuyo modo operativo consta de explosiones por doquier y de asesinatos por la espalda, imposible anticipar cuántas víctimas provocará su demencial accionar. Pero si alguna vez cayeran de verdad todos sus integrantes y sus dirigentes, si careciera de alguna clase de respaldo o tolerancia política, ETA debería desaparecer.
No parece ser eso lo que está sucediendo.

lunes, julio 20, 2009

UN LIBRO POR AÑO


El mercado exige que publiquemos un libro por año, si no queremos quedar afuera. Como la mayoría de los escritores no vendemos una cantidad de libros que justifiquen esa continuidad, se hacen malabarismos para cumplir con el mandato del mercado, a ver si alguna vez la embocamos. Se escriben historias a ritmo frenético y calidad descendente, se escribe a cuatro manos con el editor, se escribe lo que quieren otros que se escriba, se escribe. Y cuando hay suerte, se publica.
Ahora asoma otro fantasmón,el libro electrónico, que devorará manuscritos con mayor voracidad aún. Acabaremos, los escritores de novelas, como acaban los autores de culebrones de emisión diaria en la tele. Y sin siquiera aspirar a cobrar lo mismo que ellos. Porque montar un culebrón exige una inversión respetable: actores, técnicos, decorados, equipos. Pero montar una novela sólo le demanda esfuerzo al escritor.
Cuando era joven, allá por el mesozoico, nos decían que había que leer mucho antes de pretender publicar. Y leíamos, a menudo nos aburríamos y a veces lo pasábamos espectacularmente bien, el talento ajeno nos desafiaba aunque también nos inhibía, leer era pararse frente a un espejo que no se complace con devolvernos nuestra imagen y suma otras que primero nos cuestionan y, al paso del tiempo, nos complementan.
El ejemplo a seguir, extremo, era Juan Rulfo. Toda una vida, dos novelas breves. O Borges, que no escribió novelas, descalificando en los hechos -porque era Borges- a todo el que lo hiciera.
En la busca de originalidad hubo también "anti-novelas": Otoño en Pekín, de Boris Vian, aburridísima y desconcertante. Rayuela, de Julio Cortázar, sin pies ni cabeza pero deslumbrante. Y entre una y otra, la nada. Es decir, nosotros.
Por suerte, quizás, o para nuestra eterna condena, vino el sunami de la ignorancia, la fuerza bruta del olvido. Hoy son cuatro gatos los que leen a Cortázar, a Borges, a Joyce, a Vian, a Rulfo. Y son millones los que escriben sin haber leído ni los diarios, los que publican sin leer en ediciones lujosas que los (nuestros) maestros no tuvieron, los que siguen las instrucciones del mercado y anuncian novelas que ni siquiera han escrito.
Soy escritor contra todos los consejos y desafiando aún los resultados de mi propia experiencia. No desoigo las imposiciones del mercado ni las opiniones de expertos en esto de vender libros. Pero a la hora de escribir, trato de "hacer jueguito", como en las prácticas de fútbol, subirla, peinarla, no dar un pase nunca, embocarla "de chilena" en el arco mítico de los que alguna vez descubrí y admiro. Y que una vez, por lo menos una, desconcierte a don Julio y le emboque un pelotazo de creatividad en el ángulo superior izquierdo y, generoso como era, me diga "bien, flaco, estás aprendiendo".
Tarde habrás piado, Julio. Son tiempos del "che-book", del broli delivery, la casa está tomada, la Maga deambula por París hablando como autómata, enviando y recibiendo esemeeses por el celu, una lluvia ácida cayó sobre la vereda de tu rayuela y le borró el cielo.

jueves, julio 16, 2009

Pobres, adentro. Ricos, afuera



Al 40% de la población argentina le toca ser pobre. Unos 36 mil millones de dólares de argentinos se han fugado en el último año, con lo que el total de la guita que "está afuera" ya ronda, si no los supera, los 200 mil millones de verdes palos.
La Iglesia, en su último documento, firmado por el obispo de San Isidro, Mons. Casaretto, señala lo primero pero olvida consignar lo segundo.
Nuestros adinerados, que son más de los que suponemos y más ricos de lo que declaran, invierten en el exterior mientras los dirigentes que los representan reclaman al gobierno "un clima propicio" para las inversiones extranjeras.
Va fangulo.

sábado, julio 11, 2009

MANUAL DE SOBREVIVIENTES


Tal vez no haya nada nuevo en literatura, tal vez todo haya sido contado y, en definitiva, la historia del hombre y la mujer sobre esta tierra no es tan original e inagotable como pretendemos quienes la vivimos. Lo raro, lo atractivo de este solitario oficio es que, pese a tanta obviedad con pretensiones de profunda innovación que se publica, una novela que no cuenta nada demasiado importante, lo haga con la sencillez de las buenas e inolvidables fábulas, con recursos limpios y personajes que se las arreglan muy bien para independizarse del autor y presentarse ante el lector como si vinieran de otra parte, como si Argemí no tuviera nada que ver con ellos y su rol fuera el de simple introductor, un viejo amigo que a su vez nos presenta a sus viejos amigos y se retira, o se quita del primer plano, de la omnisciencia a la que son tan afectos muchos escritores, como si temieran que sus tramas y personajes les robaran protagonismo. En "La última caravana", sin embargo, Raúl Argemí está más presente que en todas sus anteriores novelas. Porque la fábula que allí se cuenta despliega personajes y situaciones que son señales de identidad: de una generación, de una pertenencia territorial e histórica intransferibles, la de quienes creyeron haber encontrado en la revolución una suerte de piedra filosofal. Aquellos alquimistas regresan, al paso de los años, para encontrarse en una encrucijada del tiempo, Fiske Menuco, un desangelado pueblo de la Patagonia profunda, y prepararse, como náufragos que rescatan los restos del buque encallado, para fundar o ir al encuentro de una nueva Atlántida, el Polo Somuncurá. De la conversación entre Laura, que hurga en aquel naufragio para encontrar los fragmentos que le permitan armar el rompecabezas de su memoria, y Roque Pérez, testigo casi marginal de aquel protagonismo, se van tejiendo los hilos de esta historia. "La última caravana" es esa crónica serena, triste pero también hilarante, es el grotesco -género nacional por excelencia- que Armando Discépolo fundó en el teatro rioplatense, impregnando la novela de Argemí. La peripecia de un grupo de exiliados de su propia historia, de quienes han sobrevivido para ser testigos y cronistas de sus derrotas y, en una suerte de sublevación de los sentidos, buscan recapturar aquellas sensaciones, el aire rozagante, el enjambre de sueños que alguna vez formaron, la amenaza latente de que todo podría volver a suceder pero ya sin la sorpresa ni la magia de lo desconocido, del final abierto. Porque lo saben, o lo presienten, la aventura esta vez será distinta y el rumbo estará más librado al azar y a la locura, que a sextantes y brújulas que la historia ha desechado. Leer "La última caravana" es como encontrar en el arcón de los recuerdos aquella bitácora en la que supimos registrar nuestra intrépida navegación de juventud. Hay páginas fieles a lo sucedido, otras que parecen arrancadas y reescritas por sucesivos "descubridores" ocasionales, curiosos que se atrevieron a subir al altillo nada más que para espiar, corregir levemente, disfrutar de otra visión de los mundos posibles. La crisis argentina del 2001, el recurrente descalabro nacional, es apenas una referencia, un cuadro de situación equivalente a las camisas de fuerza que se usaban en los manicomios, suplantados luego, o reforzados, por electroshocks o cócteles químicos devastadores. Luchando contra ese desquicio, desafiándolo con imaginación y tozudez, los personajes de "La última caravana" nos permiten asomarnos otra vez a la garra narrativa de Raúl Argemí, acompañarlo en su intento -logrado, por cierto- de levar anclas de nuevo. Aunque hacia adelante el horizonte no coincida con el mar sino con la polvorienta y fría oquedad de la Patagonia.

martes, julio 07, 2009

VIRUS

Bachelet felicita a Zelaya. Ahora Fernández fue a rescatarlo


Al presidente de Honduras lo desalojaron del poder a patadas en plena madrugada, una patrulla del ejército le dijo no va más y a la calle. Rápidos de reflejos -por aquello de que quien se quemó con leche ve una vaca y llora-, los mandatarios de esta zona del mundo acordaron repudiar el golpe y enviaron a tres de ellos. Su misión: acompañar a Zelaya -el desalojado- en su regreso a Honduras y al poder que legítimamente había ganado.
Uno de los tres que fueron fue una: nuestra presidenta. El país machista y fascistoide no demoró un instante en alzar sus voces -son muchas, y muchas de ellas son las de siempre- para cuestionar el viaje de Cristina Fernández "en plena pandemia de gripe A".
Hay conciencias muy enfermas en la Argentina. No se puede culpar de todo a un virus nuevo por tanto viejo cretinismo criollo.

viernes, julio 03, 2009

LLUEVE, A VECES



Llueve, a veces, y corren recuerdos hacia las alcantarillas. Condenados barquitos de papel manuscrito, palabras que el agua desvanece como a humo de fumadores empedernidos, viciosos de la ausencia.
No son míos. Alguno, tal vez, pero ya no y probablemente nunca, no importa.
Importa que llueva, que el agua siga su curso, que otros vean pasar sus penas sin que ya les duelan y que en alguna calle adolescente todavía me esperes.

martes, junio 30, 2009

¿VOTASTE? MORITE


Ya está. Votaste y celebramos o lloramos. ¿Rebrote de la gripe chancha? Lleva dos meses jodiendo. Pero no íbamos a ponernos barbijos para hablar de lo que no sabíamos. Y además... ¿qué candidato a nada escondería su dentífrica sonrisa para seducir a sus probables electores?
Tampoco ahora sabemos nada. Pero hablamos. Hoy abriste el diario, encendiste la radio o la tele y nadie habla de otra cosa.
¿Creíste que la campaña era en serio? No jodas, jodete. Nuestros discursos son de salva. Sí, salva salvate. ¡Qué risa! ¿Ya votaste? Morite.

jueves, junio 18, 2009

RUSARRULETA



Tres amigos. Sólo uno quiere morir pero no encuentra, dice, el valor. Decidimos ayudarlo, darle coraje. Para eso no sirven las palabras sino las balas. Una entre seis, como corresponde, y a girar el tambor del revólver. Si le toca al que quiere irse, mejor. Si no, se irá alguno de nosotros dos: no tenemos apuro pero para eso somos amigos. La adrenalina de los primeros intentos se agota en los sucesivos fallos y va dejando paso al aburrimiento, primero, y luego al cansancio. Desde las cuatro de la tarde que intentamos matarnos, son las diez de la noche y no ha salido un solo disparo. Revisamos mil veces la bala, la cambiamos otras tantas, revisé el revólver, está en perfecto estado, propongo bajar a comer algo, antes que cierren las cantinas.
Comemos y bebemos, vuelven los buenos días de la juventud, amores, desencuentros, alguna mujer que se metió en nuestras vidas nada más que por desunirnos o quedarse con algo que no pudo encontrar. Era bella, era entonces inolvidable. El cantinero avisa que ya cierra, es casi medianoche, pagamos y salimos.
Vuelve cada uno a su departamento del mismo edificio, vivimos solos, los tres, mujeres a veces pero más que nada, recuerdos. A las tres y cuarto de la madrugada me levanto al baño, el estampido en el piso de arriba se monta en el ruido del depósito de agua vaciándose, agua roja, sanguinolenta, que en apenas un par de minutos, cuando el depósito acabe de llenarse, será clara otra vez.
Vuelvo a mi cama. Sobre la mesa de luz, el revólver. Abro la ventana, giro el tambor y disparo al aire. Dos tiros, dirán mañana los que oyeron. O tal vez uno, y su eco, como una sombra tardía.

martes, junio 16, 2009

NUESTRO GUERNICA

Cerca del mediodía, el presidente Juan Domingo Perón salió con cierto sigilo de su despacho en la Casa Rosada y se ubicó en el asiento trasero de un auto que arrancó, veloz, en dirección al sur. El viaje fue brevísimo. Perón entendió que el edificio Libertador, entonces Ministerio de Guerra, a sólo 150 metros, era un refugio adecuado para sortear el que al cabo sería el levantamiento golpista más cruento de la historia, a la vez que un intento de magnicidio carente de sutileza alguna, ya que para intentar matarlo se bombardearon desde el aire la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, la avenida Paseo Colón, la Avenida de Mayo, el Congreso, la residencia presidencial (donde ahora está la Biblioteca Nacional) y todas las adyacencias. Las bombas y metrallas de la aviación naval causaron entre la población civil alrededor de 300 muertos y un millar de heridos. (Crónica del diario "La Nación", de Buenos Aires)

Hace hoy 54 años, aviones de la marina de guerra argentina bombardearon y ametrallaron la casa de gobierno y sus alrededores, o sea, la Plaza de Mayo, la misma que dos décadas más tarde fatigarían en busca de respuestas para su dolor las madres de desaparecidos, las heroicas Madres con mayúscula.
Se recuerda, y con justicia, el bombardeo nazi a Guernica. Los argentinos no tuvimos nuestro Picasso. Y la dictadura de entonces, que asaltó el poder tres meses más tarde autodenominándose "Revolución Libertadora", prohibió hasta mencionar el nombre del "tirano" que había sido elegido democráticamente en dos oportunidades.
Alrededor de trescientos ciudadanos, hombres, mujeres y niños, quedaron tendidos sobre las calles que la rodean y en la propia Plaza, la misma en la que, dicen, allá por 1810 se habrían reunido los vecinos de lo que entonces era una aldea del virreinato, para tratar de averiguar qué se tramaba en el Cabildo.
Aquel cruento bombardeo fracasó porque Perón sobrevivió y regresaría, dieciocho años más tarde, en brazos de su pueblo.
Los gobiernos que mal o bien defienden intereses populares pueden ser tumbados con campañas de desprestigio, acoso económico o, cuando todo parece no ser suficiente, a sangre y fuego. Eso hicieron los poderosos de entonces.
Aquel 16 de junio de 1955, Buenos Aires fue Guernica.

viernes, junio 12, 2009

FELICES LOS NIÑOS



¿Qué no habría hecho la Santa Iglesia Católica si en pleno medioevo hubiera tenido a su alcance el manejo de los medios de comunicación, que hoy tienen las grandes empresas periodísticas? Imaginaos, mortales, una Santa Inquisición con canales de t.v., grandes diarios, portales de internet, plantas de papel prensa, políticos a la carta, periodistas cortesanos, ¡cuánto cuarto poder!
Al cura Grassi, creador y fogonero multimediático de la fundación "Felices los niños" (sic & sic) le sacudieron 15 años por pedófilo, aunque como la sentencia no está firme, el padre violador andará suelto por esas calles de su Dios. El problema, con ser grave, no es que el cura condenado en primera instancia no espere la confirmación tras los barrotes, ni siquiera que sea lo que todavía niega ser: un vómito de la especie.
El problema es que sobre ese despojo vuela en círculos el "periodismo independiente" que lo escrachó y condenó en prematura instancia ante la opinión pública, hace años. Son los mismos fiscales mediáticos que, a la hora de investigar de una vez por todas la legitimidad de una adopción en plena dictadura, que habría beneficiado a su patronal cuando los hijos de desaparecidos se entregaban al mejor postor y cuando ese "periodismo independiente" arrimaba tizones a la hoguera del poder, optó por el silencio de los inocentes.
Si de violadores estamos tratando, que a la hostia del desprecio se la traguen todos y no sólo los perejiles con sotana. A la sombra eterna, no a pasear por la vereda más soleada.

miércoles, junio 03, 2009

CAJA NEGRA


Me gusta el mar. Desde pibe jugué con sus olas, nadé por sobre ellas, lejos de la playa, invencible. Me daban risa los que se quedaban en la orilla mojándose apenas el culo o, al avistar la cola de una tonina, gritaban tiburón, tiburón.
Pero le temo cuando ocasionalmente lo cruzo en avión. Me da cosa. Si el avión se viene abajo, que sea sobre tierra firme -me repito, como quien reza. La caída del avión de Air France renueva mi temor ancestral a morir en un medio que no es el propio. ¿No lo es, realmente? ¿Qué se gana muriendo en tierra? ¿Qué se gana temiéndole más a una muerte que a otra, poniéndole disfraces, o no es acaso la misma? ¿Hay respuestas en la caja negra?
El mar me gusta, lo cruzaría a nado si fuera joven y batidor de records entrenado para esas boludeces, me gusta navegarlo aunque esté encrespado.
Pero caer en él desde más allá del crepúsculo, abismarse hacia el silencio y el frío, eso no es morir. Y habrá alguien viéndonos caer, pidiendo tres deseos.