martes, noviembre 23, 2010

PUEBLOS DE LA NOCHE

El viaje en ómnibus dura toda la noche. Un pueblo pequeño, el ómnibus no se detiene pero reduce su velocidad. Calles solitarias, casas cerradas, un par de semáforos ordenan el tránsito entre una nada y otra: el bus se detiene frente a sus luces rojas. No sé de dónde llega corriendo, hace señas, golpea con los puños la puerta del ómnibus. Alarmado, pero además porque la empresa le prohíbe recoger pasajeros a mitad del trayecto, el chofer arranca sin esperar la luz verde. El hombre en la calle corre todavía unos cincuenta metros y se detiene. Mañana, cuando llegue a destino, nada recordaré de él. Huía, estoy seguro. Tanto como que el infierno es un pueblo de casas cerradas y calles solitarias, una eterna madrugada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario