Envejecer es desguazarse. Se pierde peso (y pesos), masa crítica muscular y neuronal, memoria de lo reciente. Tal vez se agudice el olfato, si se es perro como yo. Las poluciones nocturnas, cuando las hay, son de orín. Se muere alguien de nuestra edad y decimos qué boludo, tan joven todavía. Duele el propio cuerpo, en vez de dolernos el ajeno. El de ella, por ejemplo. Si pudiéramos encontrarla, decirle que ya no la amamos, recibir en pleno rostro su ardiente bofetada. Por eso no visito cementerios ni les miro la cara a los muertos. Y cierro muy fuerte los ojos cuando llegas, ay polución nocturna.
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Hace 3 días

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