
De pequeña era lo único que te gustaba de las tortas de cumpleaños y casamientos: los muñequitos de mazapán. Ya adolescente, probaste una muy rica parejita de chocolate: el chico y la chica se veían muy felices sobre la torta de cumpleaños de una compañera de estudios.
Cuando te casaste, a los veinticinco, elegiste ser la novia de chocolate blanco y para él, el chocolate negro.
Disfrutaste de la noche de bodas, era muy buen amante, debes reconocerlo.
No sabía tan bien cuando, a la segunda noche, lo devoraste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario