
Ya está, ya le dieron como en bolsa a Vargas Llosa, el tipo se la buscó y la encontró, no hubo agresiones físicas ni debate cara a cara, pero la cuestión ya empieza a aburrirme. Los que siguen dándole son legión. Y muchos de ellos suman a las filas de un “sistema cultural oficialista” que se nutre de siempre los mismos: los mismos que van a los actos, que aplauden y descalifican, que se suben a los aviones cuando el kirchnerismo se va de joda a Europa, que se autopromocionan, que se autohalagan, que se autoabsuelven y todos los autos que se te ocurran.
Amigos, ¿compañeros?, está todo bien. Pero hay más gente de este lado, somos muchos los que detestamos la posición política del autor de “Conversación en
Apoyar a un gobierno que lleva adelante una dura tarea para denunciar tanta canallada periodístico-empresarial y desmontar, aunque sea en parte, la vergonzosa concentración de la riqueza en
Sigo leyendo a Vargas Llosa.
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