sábado, enero 08, 2011

ELLA

Llaman a la puerta, abro sin preguntar quién es y me arrepiento.

-¿De nuevo tú?

-Es la hora- dice, orgullosa de lucir esa lúgubre ancianidad que no intenta siquiera disimular: -Acompáñame.

-No iré contigo, te lo he dicho cada vez que has venido.

-¿Me acompañarías, si quien viniese por ti fuera una bella y joven mujer?

Cierro la puerta en sus narices con las que nunca olfateó nada, frente a sus ojos que nada ven excepto los abismos.

Cuando después de varias noches vuelven a llamar, no abro. Desde la ventana del piso superior la espío. Nunca he visto hembra humana tan deslumbrante, casi desnuda, tocada apenas por una brisa de tules y aromas boscosos.

Sabe que voy a abrirle, acaricia la puerta como me acariciará cuando salga y descubra que, en apenas un par de minutos, ha envejecido cien años.

TIPOS PELIGROSOS

Salió Barreda.

El barrio de Belgrano está de liga: primero, el saqueo a las cajas de seguridad del Banco Provincia. Ahora, el odontólogo serial en libertad. Veinte años adentro, con mucha prensa durante el juicio y hasta cuando purgaba su condena, lo convirtieron en el héroe de los maridos atormentados y, curiosamente o no, en objeto sexual para algunas mujeres.

A la que ahora convive con el dentista le preguntaron si no le tenía miedo a un tipo que se había cargado a escopetazos a su mujer, las dos hijas y la suegra.

“Más miedo les tengo a ustedes”, dijo la actual mujer de Barreda a los periodistas.

miércoles, enero 05, 2011

ENCUENTROS

Sucedió esta mañana. Subo al subte y me lo encuentro, sentado y leyendo “La autopista del sur”, del maestro. –Siempre leyendo, vos. Como para levantarte minas si ni siquiera levantabas los ojos de los libros.

Ríe, se para y me abraza. Con el bamboleo del subte casi nos vamos al piso los dos, tanto abrazo. –Buen libro- dice, -te recomiendo los cuentos de este flaco Cortázar.

Para qué decirle que es tarde, que los leí hace mucho y que a veces, como hoy a él, me lo encuentro al maestro leyendo a Borges y a Macedonio, aunque en esos casos no interrumpo.

Me bajo en la estación siguiente y él levanta por un instante la vista del libro para mirarme y sonreír, con esa cara de hasta luego que tuvo siempre.

martes, enero 04, 2011

SI AQUELLA TARDE

Nada de lo que escriba perdurará, si no recordás alguna vez aquella tarde. Si te hundiste en la ciénaga matriz, en el bosque agudo, si pretendés que te escuchen con voces ajenas, si aquella tarde.

Aquel perro abandonado nos siguió como si fuera nuestro, por una caricia o por un hueso, por la compasión que luego no tuvimos.

Cómo hacer, sin tu memoria, que recuerdes aquella tarde. Cómo, sin vos, hacer que existas.

Nada de lo perdurable será escrito por mí.

Nada que no leas ya, si aquella tarde.

lunes, enero 03, 2011

PERDIDOS

Me levanto temprano, me preparo mate, la rutina, y manos a la novela. Tipeo un par de renglones y zas, un chillido: -¡No me toques!- grita un personaje al que ayer había dejado cojiendo con la mujer de su amigo. -Es absurdo-, le digo: -si te dejo allí, llegará tu amigo y los encontrará en la cama a los dos. No sé lo que hará en tal situación. -Si no lo sabes tú- me dice, con cierto desprecio. Y agrega: -Apaga ese ordenador y ve a correr un rato, o a follar tú también, que falta te hace.

Salgo a correr y luego, recién después de intentar en vano la segunda opción, caigo en la cuenta de que ese desgraciado me hablaba de tú, siendo argentino.

Enciendo el ordenador (carajo, la compu) pero el tipo se las tomó, ya no está, lo busco página por página y nada.

Estas cosas son las que me quitan las ganas de seguir escribiendo.

domingo, enero 02, 2011

MUJER LEJANA

Siempre está esa contradicción entre lo que pasa afuera y lo que pasa adentro. Entre el hambre -por decirlo al uso cínico que a la palabra y al tema le dan los poderosos- y lo que sentís por ella, o ella por vos o vos por vos.

Existencialismo de baja estofa si le anteponés un mapa del África o de los suburbios del conurbano bonaerense. Pero en esa encrucijada estás. Vos y ella, ella y vos, vos y vos.

Y no se resuelve, pasa la vida y no se resuelve.

Sigue el hambre, la violencia de los poderosos arrecia y ella que se arrepiente de no haberte dicho que sí, que quería estar con vos y no alejándose hasta que fueron los dos demasiado lejos uno del otro y con el hambre ahí y los poderosos matando, dominando, esclavizando y jactándose de que a ellos el paso del tiempo no los afecta.